Investigación

La voz de jugadores y jugadoras.

Porque escuchar es más que una buena práctica: es un imperativo pedagógico

RESUMEN

Este trabajo aborda la relación entrenador-deportista. El objetivo fue entender qué piensan y sienten los jugadores y las jugadoras sobre la comunicación que reciben de sus entrenadores, y en particular, sobre si se sienten escuchados.

Los resultados muestran que aunque los entrenadores comunican bien las indicaciones técnicas (promedio 3.90/5.0), hay brechas críticas en otros aspectos: el 37% no recibe feedback sobre su progreso físico, el 42% siente que el entrenador no se interesa en su vida más allá del deporte, y el 23% dice que solo se reconocen resultados, no esfuerzos.

El análisis de lo que dicen los jugadores y las jugadoras deja claro que piden lo que dice la teoría pedagógica que necesitan: entender el "por qué" de lo que aprenden, poder preguntar sin miedo, y ser reconocidos como personas, no solo como ejecutores. Sin escucha activa, los jugadores y las jugadoras no se apropian del aprendizaje, solo obedecen.

Propongo tres cambios concretos que cualquier entrenador puede implementar: convertir la comunicación en diálogo (preguntando más), explicitar siempre el "por qué" de lo que enseñamos, y garantizar que todos los jugadores y todas las jugadoras reciban reconocimiento equitativo.

Palabras clave: escucha activa, comunicación, formación deportiva, educación, motivación, diálogo, aprendizaje significativo.

INTRODUCCIÓN

En la primera parte se presentarán brevemente los diferentes modelos teóricos de la relación entrenador-deportista. La segunda parte consistirá en considerar las implicaciones prácticas concretas que podrían derivarse de ello para optimizar los distintos momentos de la vida del jugador y de la jugadora (es decir, la bienvenida al club, el entrenamiento, la competición, el partido). Por último, la tercera parte consistirá en presentar los resultados de los protocolos de investigación de intervención y en proponer vías para la construcción de protocolos de investigación de intervención que podrían preverse para optimizar la relación entrenador-deportista en el hockey.

Durante una amplia trayectoria laboral en distintos clubes deportivos, se han realizado numerosas observaciones en cuanto a la formación de jugadores y jugadoras en categorías menores. Se observa que hay una brecha que se repite constantemente: la que existe entre cómo creemos que piensan y sienten los jugadores y las jugadoras, y cómo realmente piensan y sienten.

Es una brecha profunda. La veo en casi todos los cuerpos técnicos, sin importar la experiencia que tengan.

El problema es que normalmente tomamos decisiones pedagógicas basadas en nuestra propia experiencia: "en mi época me entrenaban así y me funcionó", "a mí me motivaba de esa forma", "yo aprendía así". Creemos que porque nos funcionó a nosotros, debe funcionar con los jugadores y las jugadoras de ahora.

Pero cada generación es diferente. Su contexto es diferente. Sus necesidades son otras. Y lo más importante: ellos saben qué necesitan. Solo tenemos que preguntarles.

Por eso decidí hacer una encuesta simple. Quería escuchar. No asumir. Quería que los propios jugadores y las propias jugadoras me dijeran qué les está faltando, qué les funciona, qué los motiva. Los resultados fueron reveladores. Y casi todos apuntan a lo mismo: falta escucha. No solo escucha técnica (aunque eso también importa), sino escucha de ellos como personas totales.

¿POR QUÉ LA ESCUCHA NO ES "BUENA ONDA", ES PEDAGOGÍA?

La ciencia educativa es clara: el aprendizaje significativo ocurre cuando el estudiante es activo en su propia construcción del conocimiento. No cuando alguien le llena la cabeza con información.

Esto significa que necesita:

  • Entender el "por qué" de lo que aprende
  • Poder conectar lo nuevo con lo que ya sabe
  • Tener espacio para preguntar y dialogar
  • Sentir que su voz importa en el proceso

Cuando un entrenador decide todo por el jugador o la jugadora sin preguntarle, sin escucharlo, está asumiendo que el jugador o la jugadora es un recipiente vacío. Pero no es así. El jugador o la jugadora ya trae ideas, dudas, preguntas. Necesita ser escuchado.

Hay cuatro conceptos que fundamentan esto:

1. La Zona de Desarrollo Próximo

Vygotsky (1978), dice que hay una distancia entre lo que un jugador o una jugadora puede hacer por su cuenta y lo que puede hacer con ayuda de alguien más competente. En esa distancia es donde aprende.

Pero lo importante es esto: la ayuda funciona cuando el jugador o la jugadora LA RECONOCE COMO NECESARIA.

Si yo le digo "vos tenés que mejorar esto" pero él no lo ve así, la corrección no va a funcionar. Va a estar fuera de su comprensión.

Pero si pregunto "¿vos qué ves que no te sale?", él reflexiona, se da cuenta, y entonces cuando ofrezco la ayuda, la recibe. El aprendizaje se vuelve construcción conjunta, no imposición.

2. Aprendizaje Significativo

Ausubel (1963), dice que aprendemos significativamente cuando el conocimiento nuevo se conecta con lo que ya sabemos.

Para que eso pase, necesito:

  • Que el contenido sea relevante (que el jugador entienda para qué lo necesita)
  • Que el jugador quiera aprender (no porque lo obliga, sino porque ve valor)
  • Que pueda conectarlo con lo que ya sabe (y solo él sabe eso)

Si solo le digo "hacé esto" sin explicar el "por qué", el jugador no ve la conexión. Obedece, pero no apropia.

3. Autonomía y Motivación (Ryan & Deci)

La ciencia dice que los jugadores y las jugadoras están motivados cuando sienten tres cosas:

  • Competencia: "Estoy mejorando, veo mi progreso" (necesita feedback claro)
  • Relacionamiento: "Importo como persona, no solo como ejecutor" (necesita que el entrenador se interese en él)
  • Autonomía: "Tengo voz en esto, puedo influir" (necesita diálogo)

La escucha es la única herramienta que satisface las tres cosas al mismo tiempo.

METODOLOGÍA

Se realizó una encuesta de manera anónima mediante un formulario de Google (Google-forms) a los jugadores y jugadoras de hockey de un club de la ciudad de La Plata. Completamente anónimo para que respondieran con honestidad, sin miedo. Corresponden a jugadoras y jugadores desde novena a 5 división que van de 9 años a 18 años tanto Varones como mujeres (400 deportistas). Respondieron el formulario 177 jugadorxs, aproximadamente el 44% del total.

El formulario consistía en 15 preguntas donde se puntúa en una escala del 1 al 5, donde 1 es "totalmente en desacuerdo" y 5 es "totalmente de acuerdo". Y 6 preguntas cualitativas abiertas donde contaban con sus propias palabras qué valoraban, qué necesitaba mejorar, etc.

Preguntas como:

  • "Las indicaciones del entrenador son claras"
  • "Me siento cómodo preguntando"
  • "El entrenador se interesa en mí más allá del deporte"
  • "Me siento escuchado y valorado"
  • "Recibo feedback sobre mi progreso"
  • "¿Qué es lo que más valoras?" (abierta)
  • "¿Qué podría mejorar?" (abierta)

RESULTADOS

Los números muestran tres problemas críticos:

1. FEEDBACK SOBRE PROGRESO FÍSICO: Promedio 2.90/5.0

El 37% dice que NO recibe información sobre cómo está mejorando. No sabe si progresa o no. Eso mata la motivación porque el jugador o la jugadora no ve su mejora.

2. INTERÉS PERSONAL DEL ENTRENADOR: Promedio 2.94/5.0

El 42% siente que el entrenador no se interesa en su vida más allá del deporte. No pregunta cómo van los estudios, cómo está la familia, qué lo preocupa. El jugador o la jugadora se siente visto solo como máquina de jugar, no como persona.

3. RECONOCIMIENTO DE ESFUERZOS: Promedio 3.41/5.0

El 23% dice que solo se reconocen los resultados, no el esfuerzo. Si pierdo, pero jugué bien, no me lo reconocen. Eso es dañino porque el jugador o la jugadora aprende a temer el error, no a aprender del error.

Lo positivo es que en otras dimensiones les va mejor: las indicaciones técnicas son claras (3.90), los jugadores y las jugadoras se sienten cómodos comunicando molestias físicas (4.51), y perciben que los preparadores físicos son respetuosos (4.52).

Entonces el problema no es que no podamos comunicar. El problema es dónde no estamos comunicando.

LO QUE DICEN LOS JUGADORES Y LAS JUGADORAS

Lo que VALORAN:

"Que nos haga entender lo importante que es el deporte a nuestra edad, y la responsabilidad que se necesita"
"Si hace falta explicar más de una vez lo hace y escucha pacientemente"
"Que escuche las opiniones del equipo y fomente el diálogo"
"La honestidad y que siempre está dispuesto a escuchar nuestro punto de vista y cómo nos sentimos"

Lo que NECESITA MEJORAR:

"A mí me da cosa expresarme con ella libremente porque es muy dura conmigo"
"Cuando solo se señalan los errores, puede ser desmotivador y cuesta encontrar algo positivo"
"Si alguien se porta mal, no rete a todas"
"En general todo, nunca hay un ida y vuelta entre equipo y entrenadores"

QUÉ VEO EN ESTOS DATOS

Lo que me llama la atención es que los jugadores y las jugadoras piden explícitamente lo que la teoría dice que necesitan. No es que adivine. Ellos lo dicen directamente.

Piden: "que explique por qué", "que escuche", "que haya diálogo", "que me reconozca el esfuerzo".

Eso es exactamente lo que Vygotsky, Ausubel y Ryan & Deci dicen que necesitan para aprender bien.

Y lo que más duele leerlo es esto: "A mí me da cosa expresarme con ella libremente porque es muy dura".

Eso significa que sin seguridad psicológica, aunque el entrenador ofrezca escucha, el jugador o la jugadora está demasiado asustado para usarla. Se auto-censura.

Y esto: "nunca hay un ida y vuelta". Eso es el opuesto de lo que necesitan. Necesitan diálogo. Y no lo tienen.

INTERVENCIÓN: Tres cambios que podemos hacer

1. CONVERTIR LA COMUNICACIÓN EN DIÁLOGO

En vez de solo dar indicaciones, preguntar. En vez de solo corregir, dialogar.

¿Cómo?

  • Después de un ejercicio: "¿Qué sentiste? ¿Qué aprendiste?"
  • Antes de corregir un error: "¿Qué pasó? ¿Cómo crees que debería ser?"
  • Regularmente: "¿Hay algo que no entiendas? ¿Alguna duda?"
  • Preguntar sobre la persona: "¿Cómo te va en la escuela? ¿Hay algo que te preocupe?"

No es hacer preguntas por hacer. Es hacer que el jugador o la jugadora reflexione sobre su propio aprendizaje. Eso lo transforma de pasivo a activo.

2. EXPLICITAR EL "POR QUÉ"

Cada cosa que enseñamos debe tener un "por qué". Los jugadores y las jugadoras lo piden explícitamente.

¿Cómo?

  • Cada ejercicio: "Hacemos esto porque trabajamos resistencia, que en partidos te permite estar fresco todo el tiempo"
  • Cada corrección: "Te lo señalo porque ese movimiento te deja expuesto defensivamente"
  • Cada entrenamiento: "Esta semana trabajamos control de pelota porque el próximo rival presiona alto"

Cuando el jugador o la jugadora entiende el "por qué", deja de ser una orden ciega. Se vuelve significativo. Se lo apropia.

3. GARANTIZAR EQUIDAD EN RECONOCIMIENTO

No solo reconocer a los que ganan o a los mejores técnicamente. Reconocer el esfuerzo en TODOS.

¿Cómo?

  • Revisar: "¿A quién reconozco? ¿Siempre a los mismos?"
  • Asegurarse que todos reciben reconocimiento: "Juan mejoró su marca", "María sostuvo el esfuerzo defensivo", "Pedro intentó tres veces"
  • No retar a todo el equipo por error individual
  • Dar feedback privado para errores, público para aciertos
  • Sistema donde cada jugador o jugadora sepa cómo progresa (ej: feedback mensual del preparador físico)

Cuando todos se sienten reconocidos, todos están motivados. No solo los "buenos".

GRADUALIDAD DE LA IMPLEMENTACION. Paso a paso, entrenamiento a entrenamiento, partido a partido.

FASE 1: Comienzo (Semanas 1-2)

Hacer UNA pregunta reflexiva por entrenamiento. Nada más. Ver qué pasa con el clima. Explicitar el "por qué" en UNA corrección por entrenamiento. Observar y registrar qué ves que cambia.

FASE 2: Práctica (Semanas 3-8)

Aumentar a 2-3 preguntas reflexivas por sesión. Explicitar el "por qué" en cada corrección importante. Preparador físico: crear feedback mensual de progreso físico. Charlar informalmente con jugadores y jugadoras: "¿Cómo te sentís con esto?"

FASE 3: Sistema (Mes 2 en adelante)

Reuniones mensuales con el equipo (15 min) para feedback bidireccional. Reuniones individuales cada 3 meses para hablar de progreso. Encuesta nuevamente cada 6 meses para ver si cambió la percepción.

CONCLUSIÓN

Después de analizar 177 respuestas de jugadores y jugadoras, arribamos a algunas conclusiones: la escucha no es un adorno. Es el fundamento de la enseñanza que funciona. Los números muestran brechas críticas en tres dimensiones. Las palabras de los jugadores y las jugadoras lo confirman: se sienten con miedo de expresarse, no ven su progreso, no sienten que el entrenador se interese en ellos como personas.

Pero también muestran que QUIEREN escucha. La piden. La valoran cuando la reciben. Esto no es un problema de generación de jugadores y jugadoras. Es un problema de generación de entrenadores. Nosotros tenemos que cambiar cómo nos relacionamos con el aprendizaje.

Porque en realidad estamos enseñando dos cosas simultáneamente: técnica y forma de aprender. Un jugador o una jugadora que solo obedece aprende a temer el error. Un jugador o una jugadora que reflexiona, dialoga y se siente escuchado, aprende a pensar. Eso gana partidos. Pero más importante: eso hace personas mejores. La escucha no es blandura. Es disciplina pedagógica de verdad.

REFERENCIAS

  • Ausubel, D. P. (1963). The psychology of meaningful verbal learning. New York: Grune & Stratton.
  • Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68-78. Salas, R. (2025). Trabajo social deportivo. Futbol contado.
  • Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes. Cambridge, MA: Harvard University Press. Wlodkowski, R. J. (2008). Enhancing adult motivation to learn. San Francisco: Jossey-Bass.